lunes, 7 de julio de 2008

LAS HURDES

Si en todas partes del mundo el hombre es hijo de la tierra, en las Hurdes la tierra es hija de los hombres"
Miguel de Unamuno

Las Hurdes es una región de belleza singular, con un complejo de singularidades y atracciones que la hacen únicas en España. En 47.000 hectáreas (470 kilómetros cuadrados) de sierras y barrancos se sitúan cuarenta núcleos de población que totalizan solamente 8.000 habitantes. Se encuentra al norte de la provincia de Cáceres, formando fronteras con Salamanca. Es un enclave natural, perfectamente delimitado por series de barreras montañosas.

Al norte: las sierras de Francia y de las Mestas

Al sur: Vaqueira, Serrejón y los Ángeles

Al este: los montes de la Alberca y Sotoserrano

Al oeste: la Sierra de Gata

Los municipios de esta región son Caminomorisco, Casares de Hurdes, Ladrillar, Nuñomoral, Pinofranqueado y Cottolengo fundado para acoger necesitados incurables, realiza una labor destacadísima en todos sus campos.

Las Hurdes tienen un clima muy diverso debido a su especial configuración y a la multiplicidad de las montañas.

El conjunto, debemos hablar de un clima templado. Las temperaturas estivales, durante el día, sobrepasan con normalidad los 30º C. En la noche nunca superan los 27ºC.

El invierno es duro. En las zonas montañosas (que son la mayoría), las horas de sol son pocas. Las heladas duran mucho tiempo. En una misma jornada se puede pasar del calor al mucho frío. La nieve es frecuente en los montes.

El periodo ordinario de lluvias aparece ligado a los meses de noviembre y diciembre. Las tormentas en primavera y verano son frecuentes y, antes, muy temidas debido a las crecidas, que forman barrancos profundos y capaces de poner en peligros las humildes viviendas situadas el las laderas de las montañas.

En verano la sequía se hace notar hasta el punto de que ríos, tan importantes como el Hurdano, prácticamente desaparecen.

La vegetación, pobre y típica a la vez tiene que desarrollarse en un medio hostil y difícil por apoyarse en suelos de pizarra.

Las mayores extensiones están ocupadas por especies muy pobres: jara, brezo, tomillo, lentisco, carrasca, romero, madreselva, zarzas... que solo posibilita floraciones aptas para las abejas.

Cuando florecen, allá en primavera, cubren las sierras con gamas de coloridos variados, como el blanco, el rosa, el morado... Se mezclan luego con grises y ocres de las pizarras y dan la sensación de un manto policromo que se prolonga hasta el infinito, donde se encuentran con los horizontes nevados de la sierras de Francia, de Gata o del Calvitero.

Entre los árboles destaca el castaño, acebo, aliso, roble, alcornoque, encina... especies contradictorias que se hermanan en esta singular tierra.

Hoy las mayores extensiones se habían reservado para el pino foráneo, resinoso y maderero, con el que no están muy de acuerdo ni los ecologistas ni los naturales, porque cambia su medio natural. También existen cultivos frutales de cerezo y fresas.

El suelo urbano esta formado, principalmente, por pizarras de los tres sistemas: Cámbrico, Silúrico y Devónico. Predomina el primero con pizarra de colores gris, azulado o rojizo.

En la Fragosa se hacen muy silíceas convirtiéndose en un espacio de 20 a 30m en roca silícea.

El aspecto y la escasísima pesantez de la piedra, parecida a la piedra pómez, hacen presumir que se trata de un volcán apagado o resultado de emanaciones gaseosas.

Las pizarras adoptan todas las posiciones muchas veces verticales. Estas llamativas características configuran el paisaje de las Hurdes. Constituyen la causa principal de su belleza y de su pobreza. Están tan superficiales que la erosión de la tierra esta convirtiendo el terreno en una “tierra sin tierra”.

En otras partes se cubren de una pequeña capa de tierra de 10 a 20 cm. de espesor, conde crece la típica vegetación hurdana.

Las huertas fértiles son muy pequeñas. Algunas están formadas artificialmente, trasladando la tierra hasta el lugar. El aspecto que ofrecen al espectador el único. Junto a las escarpadas alturas, con descensos y ascensos acusadísimos, verticales incluso, con cortadas, cascadas y barrancos, se ven los distintos planos de las capas pizarrosas. Parecen escalones que ascienden como si quisieran tocar el cielo.

Luego los surcan veredas y senderos, zigzagueantes, empinados, estrechos y siempre difíciles. Por ellos trepan de uno en uno, hombres y animales.

Todas las Hurdes Altas y gran parte de las Bajas son de esta manera.

La comarca de las Hurdes se trata de una especie de pentágono irregular cuyo nudo principal es la sierra de Francia, de donde parten las demás cadenas montañosas.

Entre las sierras se esconde unos apacibles valles, cuyas entradas se reducen a puertos ásperos como “El Portillo”, “Los Ladrones”...

Los ríos que fecundan estos valles son muchos. Algunos no merecen ni el nombre de ríos, y por eso se les llama barrancos. Como principales citar Batuecas, Ladrillar, Hurdano, Malvellido, Esperabán, Ovejuela y Los Ángeles. Todos terminan por desembocar directa o indirectamente en el Alagón afluente importante del Tajo y que sirve de frontera. A veces las aguas tienen que salvar desniveles muy altos, o bien se hunden en simas profundísimas sin dejar espacios para cultivos. Se forman por ello notables cascadas como las del Gasco o el Chorrito, que salvan alturas cercanas a los 100m.

Los poblados tienen que aprovechar los tramos últimos de los montes y aparecen colgados de las altas estribaciones.

Aunque es tradicional la división en Hurdes Altas y Bajas, es preferible la división por los cinco municipios que agrupan las viejas alquerías.

Como ya sabemos la densidad de población es la relación entre el número de habitantes de un lugar determinado y su superficie expresada en habitantes por Km. cuadrado.

En el caso de las Hurdes, en 47.000 Hc de sierras y barrancos se sitúan 40 núcleos de población que totalizan solamente 80.000 hab. Resultan 18 hab. por Km. cuadrado y 200 por poblados.

Para ver lo característico de este lugar tenemos el ejemplo de algunos de sus municipios en cuanto al numero de habitantes: Nuñomoral se extiende en 9662 Hc y lo pueblan 1368 hab. Pinofranqueado con una extensión de 14.863 Hc pobladas por 1650 hab.

Los 8000 hab. de las Hurdes se agrupan en cinco municipios ya nombrados. Caminomorisco y Pinofranqueado forman las Hurdes Bajas, Nuñomoral, Casares de Hurdes y Ladrillar forman las Hurdes Altas. Cada uno de estos ayuntamientos, a su vez, se diversifican en alquerías, o grupos pequeños de población, hasta un total de 40. Hecho que ha dificultado el desarrollo urbanístico.

Se buscaron lugares apropiados para construir majadas y, luego, no se les permitió convertirse en viviendas más espaciosas. Estas mismas viviendas se levantaban unidas unas a otras sin orden ni planificación. Como tenían que salvar grandes desniveles, cualquier espacio apropiado servia para levantar la vivienda. Se buscaba el descanso para la entrada. Luego la forma recta o curva, ya no tenía importancia.

Las calles por falta de espacios se estrechaban al mínimo. Estrictamente lo suficiente para pasar un animal o una persona. La determinación y la orientación de las calles, las condicionaban los grandes desniveles del terreno. Lo normal era la existencia de frecuentes escalones o callejas ciegas. En la actualidad se han superado estas dificultades y los núcleos urbanos buscan lugares idóneos para planificarse con normalidad.

Existe una tendencia creciente a la agrupación o concentración urbana en puntos clave. Se prefieren los vallecitos del sur donde están surgiendo los núcleos de población más importantes. Resulta difícil abandonar los esquemas y lugares anteriores, entre otras razones porque aquí también están muy caros los solares. Los pueblos siguen condicionados por los viejos servilismos del pasado.

Todavía quedan bastantes ejemplos de esas casitas típicas en varias alquerías como: El Gasco, La Fragosa, Martilandran, Riomalo de Arriba... son construcciones de pizarra y barro, con techos de paja y helechos cubiertas de otras pizarras oscuras. Apenas existían ventanas ni tragaluces. El interior lo ocupaban dos habitaciones en las que se mezclan indistintamente personas y animales.

La indumentaria llamada típica.

El hombre viste bombacho de pana que le alcanza hasta las rodillas, chaleco escotado con doble fila de anchos botones metálicos, calceta blanca, zapatín atacado con agujetas y sombreros de fieltro con guirnaldas de rosas encendidas. La mujer lleva saya de picote ribeteado de colorines, blusa de tela de colcha vistosamente rameada, mandil multicolor y en la cabeza un gran pañuelo ajustado con gran pico colgante sobre la espalda. Las mozas lucen collares de bisutería reforzados con lazos y grupos de rosas prendidos en los hombros.

Un rasgo distintivo de las Hurdes es el que se refiere a su habla. Se ha dado en llamar impropiamente dialecto hurdano a una peculiar forma de hablar que trasciende los límites naturales de la comarca. Entre las particularidades nos encontramos con que la “h” se pronuncia como “j”, que existe una “s” intervocálica que se pronuncia como “h” aspirada, que se pierde o aspira las consonantes “s y z” colocadas al final de voz o de sílaba, que se aspira las vocales de principio de palabra cuando el anterior termina en “s” y que las vocales finales “o y e “ se cierran hasta confundirse con la “u y la i “ respectivamente. Estas formas dialectales han recreado una rica cultura oral que se pone de manifiesto en la paremiología en los cuentos, en los romances, en los dictados tópicos, en las formulillas oracionales... En las Hurdes se mantiene una gran riqueza romancística que en gran medida comparte con la que es común al resto de las comarcas de las provincias de Cáceres. A los romances históricos, pastoriles, amatorios, picarescos vienen a unirse los más recientes romances de ciego que incluso nos aproximan a tragedias de la misma comarca.

Los pueblos de las Hurdes poseen una gran riqueza en leyendas. Ya las utilizó Lope de Vega en su comedia “Las Batuecas del Duque de Alba”. El hurdano es un hombre dotado de una despierta imaginación que ha empleado en justificar su vida motivando las cosas que le rodean. La leyenda precisamente nace para eso, para dignificar el prosaísmo que intoxica nuestros alrededores.

Entre las leyendas clásicas de las Hurdes están: La Aparición de Nuestra Señora de los Ángeles, El Chorrito de los Ángeles, El Cotorro de las Tiendas, El Volcán del Gasco, La Cueva de Roldán, Los Descendientes de Don Rodrigo... Los griegos ponían dioses, los hurdanos ponen leyendas.

El abandono a que se condenó a esta comarca, permitiéndole pocas conexiones con el exterior obligaron a sus a buscar las explicaciones de sus trascendentes interrogaciones en los medios y personas en quienes creían encontrar fuerzas supranormales. Persistieron así durante más tiempo, esas formas culturales, antaño frecuentes, pero que en otros lugares ya habían desaparecido.

Las creencias en duendes y brujas, en amuletos y talismanes, adivinos y curanderos, con el fin de remediar enfermedades de personas o animales, han llegado hasta épocas muy recientes. La culpa no a de cargar sobre los hurdanos sino sobre los que mantuvieron a estas gentes privadas de médicos y otros adelantos. Por eso a resultado difícil remover todas las cenizas del atraso. Hoy no son más que pasatiempos muy concretos sin ambiente popular. Los tesoros siempre han sido muy buscados en estas tierras y en la actualidad se sigue creyendo en ellos.

La economía de esta región se ha sustentado sobre la sencilla base de las cabras y de las colmenas. Las colmenas destacan por su abundancia y calidad. Producen miel y polen excelentes porque el brezo, la jara y el tomillo, proporcionan flores optimas. Solo Pinofranqueado ha llegado a tener 15000 colmenas, que arrojaban una producción media anual de 200000 Kg. de miel y 60.000 k.o. de polen.

Las cabras constituían también otras de sus mejores posibilidades económicas. La explotación, por el contrario se ha desarrollado en formas rudimentarias. Cada propietario posee un número pequeño de cabezas, que el clan familiar alimenta en los pastos comunales de los montes. En menor cantidad existen ovejas, burros, mulos, caballos, signos de la precariedad de los terrenos. En el norte el burro sigue siendo el más fiel compañero de trabajo para el hombre.

Entre los peces la trucha y el barbo vivían cómodos en las cristalinas aguas de las Hurdes o de sus alrededores hasta que ha llegado la creciente ola de pescadores que lo invade todo. Desde la existencia del embalse “Gabriel y Galán abundan el black-bass, el lucio y las carpas. Los animales salvajes vuelven ha desarrollarse: jabalíes, jineta, zorras, águilas, halcones, buitres...

Entre los cultivos tradicionales permanece todavía el olivo, que proporciona aceites de excelente calidad producido en los vetustos lugares que están a punto de desaparecer. En las vegas y huertas se cultivan algunos frutales como la higuera, el ciruelo, el manzano o el peral. Sin embargo existe hoy un creciente entusiasmo por el cerezo y las fresas.

La industria y Fuente de energía. El sector secundario en esta zona es prácticamente nulo ya que su economía se basa en la agricultura y ganadería. En concreto está basado en las cabras y las colmenas (miel). En la actualidad la industria moderna en el campo animal se orienta al porcino con una oferta de tipo industrial.

La artesanía que aunque no es abundante, si es muy variada donde viene a suponer una serie de manifestaciones residuales de lo que hasta no hace muchos años significó un “modus-vivendi” y algunos de sus operarios. En el Gasco no falta quienes trabajen candiles de piedra ni quienes hagan el vaso de las cachimbas de lava volcánica, si bien recurren a la raíz de brezos para ambas elaboraciones. Sin duda la madera es la materia prima mas utilizada por los “artesanos” de todo esta área del norte de Cáceres. Así en el Gasco tenemos fabricantes de objetos de adorno y utilitarios, como el mechero de pescozón, en Casares de Hurdes, Cereza y Fragosa, de castañuelas; en Asegur de flautas; y en Fragosa de tamboriles. Con la cestería nos topamos en Casares de Hurdes mientras que la sombrerería de bálago de paja de centeno se trabaja en Pinofranqueado.

En lo que atañe al arte textil citar las labores de deshilado, los encajes de ganchillo, los encajes de bolillo y los bordados del conjunto de las Hurdes. El sector servicios es mínimo debido a la despoblación, carácter rústico, aislamiento de esta zona y situación geográfica.

Como cada uno de los ayuntamientos se divide en alquerías o grupos pequeños de población, ha dificultado el desarrollo urbanístico de esta zona. El difícil acceso es un grave impedimento para el desarrollo del tercer sector. Todos los pueblos y alquerías de las Hurdes están comunicados por carreteras asfaltadas. No obstante dado las dificultades del terreno, el ancho de algunas de ellas es incómodo sobre todo para los autocares. Junto a las carreteras oficiales toda la región hurdana está cruzada por una tupida red de caminos vecinales y cortafuegos. Por muchos de ellos se puede caminar en coche y siempre deben ser utilizados para ascender a las montañas.

En la zona norte se han realizado grandes cortes en pizarras de los montes buscando el nacimiento del río Hurdano para construir presas y retenciones de agua. Todos estos medios de comunicación moderna han sustituido a los antiguos caminos que durante siglos, fueron los únicos medios de comunicación. Forman Con los senderos y veredas de unos 50 cm. se salvan de la manera más rápida increíbles desniveles.

Cantos

«Las estrellas del cielo
cómo relucen
con el aceite que vierten
los de Las Hurdes.»

Entre las sierras que baña

el bello paisaje hurdano,

nació un pueblo cristiano

parecido a una cabaña.

Y siendo de todos los pueblos

Las Hurdes siempre una flor

en hidalguía, en amor,

la que más belleza encierra

es la más hermosa tierra

pa'l amor y pa'l placer.


JUAN LUIS CORDERO GOMEZ

1 comentario:

Anónimo dijo...

Para hablar de Las Hurdes, hay que documentarse mejor. Hay muchas meteduras de pata en lo que ha escrito usted. Le aconsejo que se lea los libros de Félix Barroso Gutiérrez: "Guía curiosa y ecológica de Las Hurdes" y "Las Hurdes, visión interior".