lunes, 5 de noviembre de 2007

Salud y belleza

LAS ISOFLAVONAS

Las isoflavonas de soja aportan beneficios en la mujer durante la menopausia

Ayudan a aliviar y paliar los efectos que se producen durante el síndrome climatérico.

Intervienen en la prevención de la descalcificación ósea, porque evitan, por el efecto estrogénico, la movilización de calcio de los huesos.

Además, al mantener los niveles de compuestos con efecto estrogénico, se evita el bloqueo de absorción del calcio que se provoca cuando desciende el nivel de estrógenos en plasma sanguíneo.

Durante el periodo climatérico es donde más indicada está la utilización del calcio, la vitamina D y las isoflavonas
Las isoflavonas ayudan a prevenir enfermedades

Osteoporosis

Entre los factores nutricionales implicados en la estructura ósea, el calcio ocupa un lugar destacado.
Por este motivo en mujeres con una edad superior a los 45 años se recomienda una mayor ingesta diaria de este mineral, 1.500 mg/día.

Factores de riesgo de la osteoporosis

Menopausia.- La menopausia es uno de los factores de riesgo para la presencia de osteoporosis. El desequilibrio hormonal provocado por la menopausia puede provocar una rápida pérdida de huesos

Con menopausia precoz. La menopausia precoz (antes de los 40 años) y la extirpación de los ovarios sin terapia sustitutiva con estrógenos dejan el organismo sin el mecanismo protector de los estrógenos sobre el hueso, lo que favorece la pérdida de masa ósea. En los 5 años posteriores a la menopausia, una mujer puede llegar a perder el 15% de su masa ósea.

La ingesta insuficiente de calcio, que no permite reponer las perdidas del mismo en los huesos es un factor esencial en la aparición de la osteoporosis. Por ello, la ingesta de calcio (unos 1.500 mg al día) es una de las mejores defensas contra la osteoporosis.

CÓMO REDUCIR LA PAPADA

Lo que vulgarmente conocemos como papada es la acumulación de grasa bajo la mandíbula. Este descolgamiento de la piel se produce por la pérdida de tensión de los músculos que van desde la mandíbula al tiroides. Esto facilita la acumulación de grasa bajo esta zona, favoreciendo una distensión de la piel y su consiguiente dilatación.

Hidratación. Las cremas son una ayuda inestimable para reducir la papada.

No esperes a cumplir los cuarenta para cuidarte. Debes hidratar tu piel a diario: cuerpo, cara y cuello. Por el día aplícate en esta zona una crema facial y por la noche la misma nutritiva que utilices para el rostro. Lo ideal es que contengan retinol o vitamina C, que previenen el envejecimiento de la piel gracias a su efecto tensor.

Una vez a la semana hazte un peeling y luego aplícate una mascarilla (te interesan las hidratantes y tonificantes). Tú misma/o puedes hacerte tu propio peeling añadiendo a tu leche limpiadora habitual un poco de sal gorda o posos de café.

Si ya han aparecido síntomas de descolgamiento en la zona, puedes recurrir a una crema específica con efecto tensor o lifting. Todas las casas cosméticas tienen cremas de estas características. Aplícate realizando una masaje para potenciar la penetración del producto y activar la circulación, algo fundamental para favorecer la tonificación cutánea y muscular.

Cuando salgas a la calle, procura usar una crema con protector solar para evitar el envejecimiento de la piel, ya que la exposición excesiva a los rayos solares le roba elasticidad a tu piel, lo que puede acentuar la papada.

CUIDA TU ALIMENTACIÓN

La acumulación de grasa en el cuello puede ser debida, entre otras causas, a una mala alimentación y a la acumulación de líquidos. Para evitar este problema debes excluir de tu dieta las grasas saturadas y los azúcares refinados, además de beber, como mínimo, un litro y medio de agua o líquidos diariamente.

Come a diario frutas y verduras frescas y dale prioridad al pescado frente a la carne.

Evita la bollería industrial y los azúcares refinados.

Toma lácteos y leches desnatadas.

Reduce la cantidad de sal en las comidas.

Reduce el consumo de alimentos ricos en sodio: embutidos, ahumados, conservas, caldos concentrados, etc.

Bebe abundantes líquidos: agua, infusiones o zumos naturales.

Toma fibra: arroz, pasta y legumbres.

CUELLO EN FORMA

Para potenciar el efecto de las cremas y cuidados, debes entrenar los músculos del cuello para evitar que pierdan tono. En general, practicar cualquier actividad física de forma regular te ayudará a mantener el tono muscular del todo el cuerpo. Pero también puedes hacer algunos ejercicios específicos:

Haz una "O" exagerada con la boca, sintiendo cómo se estira la zona.

Haz una sonrisa invertida intentando tensar al máximo los músculos del cuello.

Di todas las vocales abriendo la boca todo lo que puedas.

Repite cada gesto unas diez veces y luego date un masaje en la zona con aceite de jojoba o
pantenol.

Cuando te duches, termina con unos segundos de agua fría sobre la zona. Cuando te laves la cara, procura hacerlo con agua fría.


Apúntate a las infusiones. Hay infusiones diuréticas que se pueden tomar los días en que se retienen más líquidos (menstruación, insomnio, nervios, estrés, etc.) Las plantas más diuréticas son diente de león, semillas de apio, cola de caballo, etc. basta un vaso para visitar el baño con frecuencia.
Haz del té tu bebida. Especialmente té verde, por sus propiedades diuréticas y por su bajo contenido en cafeína. El té verde, también te aporta salud en forma de sustancias fitoquímicas como las catequinas antioxidantes.

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